Talleres de GreenVoice 2013

Photo: Elena Bosshardt
Photo: Elena Bosshardt
By Elena Bosshardt, english translation Valérie Chatelain, traducción española Patricia Bueno
22 Agosto 2013

Este verano GreenVoice organiza nuevamente, en colaboración con Passeport-Vacances, una serie de talleres cuyo objetivo consiste en concienciar a los niños de Ginebra sobre el medio ambiente.

El primer taller empieza temprano en la mañana con la visita al chorro de agua. Al llegar todos los participantes el guía los conduce por el espigón hacia el chorro, donde les relata su historia y les explica cómo funciona. El chorro de agua de Ginebra no es el más alto del mundo, pero sí es el único que posee una historia: fue creado en 1886 con el fin de controlar la presión de las máquinas de la planta hidráulica Coulouvrenière. Como consecuencia del interés turístico que suscitó, la ciudad de Ginebra decidió reconstruirlo en el extremo del espigón del barrio de Eaux-Vives. Por lo general la visita concluye cuando uno de los niños del grupo activa el chorro.

Esa misma semana se visitó la planta incineradora de Cheneviers. Los participantes y las organizadoras viajaron en autobús hacia la planta, donde es obligatorio ponerse un casco antes de entrar. Luego acudieron al punto de depósito de los desechos domésticos, cuyo volumen es realmente impresionante. Ahí unas pinzas gigantes agarran los residuos y los introducen en la incineradora. Como el olor se hace cada vez más intenso, algunos niños se ven obligados a taparse la nariz; sin embargo, todos continúan la visita hasta el final para no perderse la vista al Ródano, que pasa exactamente por el lado de la planta.

El taller Passeport-Vacances, por su parte, propuso una visita a la represa de Seujet. Los niños se  mostraron entusiasmados y curiosos al descubrir la historia y la importancia de esa construcción. En efecto, la represa fue construida en 1995 con los siguientes objetivos: regular el nivel del lago Lemán, modular el caudal del Ródano y generar energía eléctrica.

Al principio de la visita los niños observaron, maravillados, el paso de un pequeño barco turístico a través de la esclusa y el descenso del nivel del agua. Para muchos, ese fue el momento favorito. Luego el grupo se dirigió hacia la central hidroeléctrica, que se encuentra debajo de la represa. Ahí los niños visitaron la sala de control donde todo es automático, y la sala técnica que se sitúa debajo de la turbina, cuyo ruido es atronador. Así pues, los niños tuvieron la oportunidad de adquirir conocimientos sobre la hidráulica en el corazón mismo de la notable construcción hidroeléctrica.

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